Un gran número de las empresas que realizan evaluación del desempeño, combinan una evaluación de objetivos con una evaluación de competencias.
Mi primera experiencia con objetivos y competencias la tuve mientras estudiaba en el colegio. Mientras que yo estaba empeñado en aprobar los exámenes, mi padre se empeñaba en que estudiara todos los días.
Por lo tanto, yo estaba preocupado por lograr el objetivo (la nota, la calificación...), mientras que a mi padre le preocupaba más el nivel de mi competencia observable (el estudio de la asignatura) La razón de este empeño por parte de mi padre residía en su convencimiento (por otra parte absolutamente cierto), de que si estudiaba todos los días (mi nivel en la competencia de estudio era elevado), terminaría sacando buenas notas (cumpliría con los objetivos).
Esto es lo mismo que trato de explicar actualmente cuando ayudo a las personas a poner en marcha un sistema de evaluación del desempeño en sus empresas: un buen nivel en las competencias, te llevará antes o después a conseguir los objetivos marcados.
Saludos,
Raúl.
Este blog es un recordatorio, un compendio de historias que no me gustaría olvidar. Anécdotas que me sirvieron para aprender. Y actualmente utilizo en los cursos que imparto de desarrollo de habilidades personales.
miércoles, 14 de marzo de 2012
lunes, 12 de marzo de 2012
Gestión del tiempo: regla 2.
Hace ya algún tiempo, cuando vine a vivir a mi actual casa, decidí cuidarla y mimarla como si fuera mía (aún siendo del banco gracias a la hipoteca).
Decidí, por lo tanto, dedicarme los sábados por la mañana a limpiarla concienzudamente. El reparto de tareas familiar me llevó a pasar la mopa, y limpiar el polvo. Negocié bien, ya que las otras dos opciones eran limpiar los baños y fregar.
Al mes ya estaba literalmente aburrido de limpiar la casa, ya que me llevaba toda la mañana del sábado. Y entonces decidí poner en práctica la segunda regla de la gestión del tiempo: limitar el tiempo de las tareas.
Por lo tanto, cada sábado, antes de ponerme a limpiar, decidía cuánto tiempo iba a estar limpiando. De esta forma he llegado, actualmente, a emplear entre 30 y 45 minutos.
Y es que si no somos rigurosos acotando el tiempo que le dedicamos a una tarea, esa actividad se expandirá hasta llenar todo el tiempo del que dispongamos. Si nos acotamos el tiempo, seremos más conscientes del tiempo que utilizamos en cada actividad y más exigentes con nosotros mismos.
Saludos,
Raúl.
P.D: aquí la regla nº1 de la gestión del tiempo.
P.D: aquí la regla nº1 de la gestión del tiempo.
domingo, 11 de marzo de 2012
Gestión del tiempo: regla 1.
No nos gestionamos el tiempo, sino las tareas que realizamos en el tiempo del que disponemos.
Saludos,
Raúl.
Saludos,
Raúl.
martes, 6 de marzo de 2012
Visteme despacio...
Uno de los casos que más rápido se resolvieron durante mi trabajo como psicólogo clínico, fue el de un problema de lectura de un niño de 7 años.
En una primera entrevista con los padres me contaron que su hijo había comenzado a leer bien, pero que en ese año, había empezado a cometer numerosos errores en la lectura.
Cuando estuve con el chico constaté que leía atropelladamente, se equivocaba al leer ciertas palabras, y sobre todo, pude observar su estado de tensión y nerviosismo.
En la tercera sesión, y última, di instrucciones a los padres para que dejaran de apremiar al chaval para que leyera bien. Y les indiqué que tenían que animarle a que leyera despacio, y que valoraran no su calidad lectora, sino su lentitud en la lectura. A las dos semanas, me llamaron los padres para informarme de que el chico ya no cometía equivocaciones al leer.
Y es que cada cosa lleva su tiempo, y en ocasiones tratar de violentar la natural cadencia de las cosas puede llevar a consecuencias indeseadas.
Saludos,
Raúl.
En una primera entrevista con los padres me contaron que su hijo había comenzado a leer bien, pero que en ese año, había empezado a cometer numerosos errores en la lectura.
Cuando estuve con el chico constaté que leía atropelladamente, se equivocaba al leer ciertas palabras, y sobre todo, pude observar su estado de tensión y nerviosismo.
En la tercera sesión, y última, di instrucciones a los padres para que dejaran de apremiar al chaval para que leyera bien. Y les indiqué que tenían que animarle a que leyera despacio, y que valoraran no su calidad lectora, sino su lentitud en la lectura. A las dos semanas, me llamaron los padres para informarme de que el chico ya no cometía equivocaciones al leer.
Y es que cada cosa lleva su tiempo, y en ocasiones tratar de violentar la natural cadencia de las cosas puede llevar a consecuencias indeseadas.
Saludos,
Raúl.
domingo, 22 de enero de 2012
Reuniones: el truco de la carpeta.
Aprovechando que acabo de leer el artículo sobre reuniones que aparece en elmundo.es (aquí, recomiendo leer los comentarios, son mucho más interesantes que el artículo). Comentaré un truco muy bueno, que me contó un participante en un curso, y que cuento cuando doy formación sobre gestión de reuniones. Es el llamado "Truco de la Carpeta".
El Truco de la Carpeta es recomendado para:
las personas que suelen tener habitualmente reuniones
las personas que tienen reuniones de vez en cuando
las personas que tienen reuniones de "aquí te pillo, aquí te mato"
las personas que trabajan en empresas que padecen la enfermedad de la "reunionitis"
las personas que tiene jefes que les encanta reunirse
las personas que se olvidan que tienen reuniones
las personas que no tienen tiempo de prepararse las reuniones que tienen
las personas que...
Es decir, creo que es recomendable para todo el mundo.
El Truco de la Carpeta consiste, en tener siempre en un sitio accesible de tu puesto de trabajo, una carpeta con una pegatina en la portada que ponga "Reunión", con varios folios dentro. Se aconseja que varios folios unos cuantos estén escritos y otros no.
De esta forma cuando te avisen por teléfono de que llegas tarde a esa reunión que te habías olvidado que tenías, y por supuesto no te habías preparado, en la que va a estar tu jefe porque le encantan las reuniones, y que es la enésima reunión que tienes en esa semana... te levantas raudo, coges la carpeta y te vas a la reunión. De esta forma, dará la impresión de que te has preparado la reunión concienzudamente, y que has llegado tarde no porque se te haya olvidado, sino porque estabas ocupado en ciertas gestiones muy importantes.
Saludos,
Raúl.
P.D: Ojo, no olvidar el bolígrafo.
El Truco de la Carpeta es recomendado para:
las personas que suelen tener habitualmente reuniones
las personas que tienen reuniones de vez en cuando
las personas que tienen reuniones de "aquí te pillo, aquí te mato"
las personas que trabajan en empresas que padecen la enfermedad de la "reunionitis"
las personas que tiene jefes que les encanta reunirse
las personas que se olvidan que tienen reuniones
las personas que no tienen tiempo de prepararse las reuniones que tienen
las personas que...
Es decir, creo que es recomendable para todo el mundo.
El Truco de la Carpeta consiste, en tener siempre en un sitio accesible de tu puesto de trabajo, una carpeta con una pegatina en la portada que ponga "Reunión", con varios folios dentro. Se aconseja que varios folios unos cuantos estén escritos y otros no.
De esta forma cuando te avisen por teléfono de que llegas tarde a esa reunión que te habías olvidado que tenías, y por supuesto no te habías preparado, en la que va a estar tu jefe porque le encantan las reuniones, y que es la enésima reunión que tienes en esa semana... te levantas raudo, coges la carpeta y te vas a la reunión. De esta forma, dará la impresión de que te has preparado la reunión concienzudamente, y que has llegado tarde no porque se te haya olvidado, sino porque estabas ocupado en ciertas gestiones muy importantes.
Saludos,
Raúl.
P.D: Ojo, no olvidar el bolígrafo.
jueves, 12 de enero de 2012
Hablar en público: mi primera lección aprendida.
La experiencia es un grado. Y lo que aprendes, porque lo vives (o lo sufres en tus propias carnes), difícilmente lo olvidas. Eso fue lo que me pasó cuando rondaba los 12 años de edad.
En aquella época, en mi colegio, todos los años debíamos realizar una disertación o conferencia sobre un tema libre, delante de toda la clase. La disertación debía durar unos 15 minutos, y después había que contestar a las preguntas que te hacía el profesor, y también tus propios compañeros.
Pues bien, yo como tema para ese año, decidí hablar sobre la Teoría de la Relatividad de Einstein. Me pasé 15 minutos hablando sobre cuestiones que no comprendía, pero me sirvió para aprender varias cosas. Entre las cosas que aprendí, haré referencia a dos:
1- Nunca hables de algo que no controles. En el turno de preguntas, un compañero (malintencionado, evidentemente), me preguntó: "Entonces, según Einstein ¿es posible viajar en el tiempo?". No supe qué responder.
2- lo segundo que apredí, fue que al comenzar cualquier disertación o conferencia, es bueno empezar con un "boom" (una frase hecha, un dato sorprendente, una pregunta retórica...), para atraer la atención de los oyentes. Mi "boom" en esa disertación aún lo recuerdo porque era muy bueno: "¿quién aprende más el estudiante del maestro, o el maestro del estudiante?"? Pura relatividad.
Saludos,
Raúl.
En aquella época, en mi colegio, todos los años debíamos realizar una disertación o conferencia sobre un tema libre, delante de toda la clase. La disertación debía durar unos 15 minutos, y después había que contestar a las preguntas que te hacía el profesor, y también tus propios compañeros.Pues bien, yo como tema para ese año, decidí hablar sobre la Teoría de la Relatividad de Einstein. Me pasé 15 minutos hablando sobre cuestiones que no comprendía, pero me sirvió para aprender varias cosas. Entre las cosas que aprendí, haré referencia a dos:
1- Nunca hables de algo que no controles. En el turno de preguntas, un compañero (malintencionado, evidentemente), me preguntó: "Entonces, según Einstein ¿es posible viajar en el tiempo?". No supe qué responder.
2- lo segundo que apredí, fue que al comenzar cualquier disertación o conferencia, es bueno empezar con un "boom" (una frase hecha, un dato sorprendente, una pregunta retórica...), para atraer la atención de los oyentes. Mi "boom" en esa disertación aún lo recuerdo porque era muy bueno: "¿quién aprende más el estudiante del maestro, o el maestro del estudiante?"? Pura relatividad.
Saludos,
Raúl.
miércoles, 14 de diciembre de 2011
El mejor profesor...
El profesor al que recuerdo con más cariño, es el que fue más exigente conmigo en mi época escolar. Victoriano se llamaba. Profesor de la vieja escuela.
Tuvimos muchos "enganches" durante ese curso de 8º de EGB. Era un profesor peculiar. Cuando no le atendíamos pegaba una patada al borrador y lo mandaba al techo, o nos tiraba el borrador al pupitre desde el otro lado de la clase para llenarnos de tiza... (tenía una puntería envidiable).
Recuerdo que cuando me llamaba a la pizarra, yo me levantaba parsimoniosamente, lento, como con desgana... y a él le hervía la sangre. Literalmente. Se ponía rojo grana.
Solía llamarnos "trozos de carne con ojos", porque estábamos ahí sentados en nuestras sillas, sin hacer nada, sin atenderle en clase...
Tenía unas metodologías revolucionarias: nos hizo diseccionar un ojo de buey (de verdad), nos llevó a clase un corazón de vaca, (para "experimentar" los ventrículos y las aurículas del corazón), unos pulmones también de vaca...
Y conmigo era muy exigente. Por eso lo recuerdo con cariño. Aunque tuvimos muchos "enganches" ese curso.
Cuando he comentado esta experiencia escolar, varias veces me han confirmado que el mejor profesor fue el que más exigente fue con uno.
Saludos,
Raúl.
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