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domingo, 25 de noviembre de 2012

Las excepciones que se convierten en exigencias por los demás.

Recuerdo que en mi primer trabajo por cuenta ajena, mi jefe acostumbró a llamarme por teléfono al despacho todos los días a las 15:15. He de reconocer que algo de culpa de tan extraño hábito tuve yo.

Coincidió el desarrollo de su costumbre con una etapa de mucho trabajo para mí, por lo que me quedaba a comer en el despacho. Así que cada vez que me llamaba a las 15:15, yo estaba comiéndome uno de esos deliciosos sandwiches de máquina (lo de delicioso, como se puede presuponer es un decir), y cogía el teléfono. Si no me hubiera quedado a comer, nunca le hubiera cogido el teléfono a las 15:15.



Pero lo curioso sucedió cuando después de varias protestas estomacales producidas por los "deliciosos" sandwiches y los "estupendos" cafés de máquina, decidí un día irme a mi casa a comer. Al volver al despacho en el horario de tarde (que empezaba a las 16:00), mi jefe me llamó contrariado. La razón de su molestia era que me había llamado a las 15:15 y no estaba en el despacho. A lo que respondí que me había ido a comer a casa.

Moraleja: lo que para nosotros pueden ser excepciones en nuestra forma de actuar, si persistimos lo suficiente, lo que para nosotros seguirá siendo una excepción para otros será "normal". Y pasará a ser exigido como la manera adecuada de actuar.

Saludos,
Raúl.

martes, 27 de marzo de 2012

Mi práctica de 2 principios del GTD esenciales.

No soy un experto del GTD (Getting Things Done), ni siquiera un practicante riguroso del sistema, pero utilizo dos principios del GTD que para mí son esenciales en nuestro objetivo de aumentar nuestra productividad. Además, pienso que son fáciles de llevar a la práctica. No voy a realizar un desarrollo formal del GTD, ni siquiera de estos dos principios, ya que considero que hay suficiente información en internet para el que quiera ampliar la información. Simplemente los transmito con mis palabras, y cómo los llevo a la práctica personalmente:

1- El primero, es apuntar lo que tienes que hacer, inmediatamente después de ser consciente de ello. Para conseguir esto, es de vital importancia tener a mano permanentemente algo para recogerlo.

En mi caso utilizo la aplicación "Recordatorios" del iPhone. En los casos en los que estoy delante del Mac, entonces utilizo los recordatorios de la aplicación "iCal". Esto tiene la ventaja de que gracias a iCloud, se sincronizan automáticamente en ambos dispositivos. Y también en el iPad. En ocasiones, me cuesta apuntar la cantidad de cosas que me vienen a la cabeza que me gustaría hacer, las que tengo que hacer, esas no las perdono.

El objetivo de esto es doble: por un lado no olvidar cosas que tienes que hacer, y por otro, no gastar energía tratando de recordar permanentemente las tareas a realizar

2- El segundo, es la regla de "los 2 minutos": se trata de que cualquier tarea que vaya a llevar menos de 2 minutos en realizarla, hazla inmediatamente. El razonamiento es sencillo: tardarás más tiempo en apuntarla que en hacerla, así que hazla sin apuntarla. Los dos minutos, evidentemente, es un tiempo aproximado.

En mi caso, la puesta en práctica de este principio, ha supuesto un cambio enorme en mi productividad.

Saludos,
Raúl.
P.D: para aquellos que ven una pega llevar a la práctica el primer principio, porque están realizando una tarea mientras son conscientes de otra que tienen que hacer. Ay, ay, ay... eso es porque no estás suficientemente concentrado en lo que estás haciendo...

lunes, 12 de marzo de 2012

Gestión del tiempo: regla 2.

Hace ya algún tiempo, cuando vine a vivir a mi actual casa, decidí cuidarla y mimarla como si fuera mía (aún siendo del banco gracias a la hipoteca).

Decidí, por lo tanto, dedicarme los sábados por la mañana a limpiarla concienzudamente. El reparto de tareas familiar me llevó a pasar la mopa, y limpiar el polvo. Negocié bien, ya que las otras dos opciones eran limpiar los baños y fregar.

Al mes ya estaba literalmente aburrido de limpiar la casa, ya que me llevaba toda la mañana del sábado. Y entonces decidí poner en práctica la segunda regla de la gestión del tiempo: limitar el tiempo de las tareas.

Por lo tanto, cada sábado, antes de ponerme a limpiar, decidía cuánto tiempo iba a estar limpiando. De esta forma he llegado, actualmente, a emplear entre 30 y 45 minutos.

Y es que si no somos rigurosos acotando el tiempo que le dedicamos a una tarea, esa actividad se expandirá hasta llenar todo el tiempo del que dispongamos. Si nos acotamos el tiempo, seremos más conscientes del tiempo que utilizamos en cada actividad y más exigentes con nosotros mismos.

Saludos,
Raúl.
P.D: aquí la regla nº1 de la gestión del tiempo.

domingo, 11 de marzo de 2012

Gestión del tiempo: regla 1.

No nos gestionamos el tiempo, sino las tareas que realizamos en el tiempo del que disponemos.

Saludos,
Raúl.