Cursaba 3º de EGB cuando tuve el primer encontronazo de mi vida con un profesor, aunque no el último. El origen del conflicto fue mi nombre, y duró 4 meses.
Me llamo Raúl. Con acento en la "u", para destruir el diptongo, como se decía cuando las normas ortográficas no habían sido descuartizadas por los mensajes de texto. Pues bien, mi profesora de 3º de EGB no estaba de acuerdo. Ella decía que no se acentuaba.
Mi visión de los profesores que lo sabían todo y de todo, se esfumó rápidamente. Y empezó la guerra: a partir de entonces empecé a poner mi nombre con acento en la "u", pero con bolígrafo rojo. Para que quedara claro mi postura.
Al cabo de unos 4 meses de batalla sangrienta (lo digo por el bolígrafo de tinta roja, no por otra cosa), la profesora me dijo que la esperara a la salida, después de clase. Pensaba íbamos a llegar a los puños por mi empecinamiento con el tema del acento. Pero no. Lo que me dijo fue que se había equivocado y que yo tenía razón.
Mi sensación no fue de triunfo, de haber vencido a la profesora. Sino de admiración. Y es que admitir los errores nunca es síntoma de debilidad, sino de fortaleza.
Saludos,
Raúl.
Este blog es un recordatorio, un compendio de historias que no me gustaría olvidar. Anécdotas que me sirvieron para aprender. Y actualmente utilizo en los cursos que imparto de desarrollo de habilidades personales.
domingo, 2 de septiembre de 2012
lunes, 16 de julio de 2012
La imagen de los psicólogos.
Hola, me llamo Raúl, y soy psicólogo. Y a mucha honra. Pero ¿cuál es la imagen que tenemos los psicólogos en la sociedad? . Hoy he escuchado una discusión que me ha hecho pensar sobre esto.
Discutían una mujer y un hombre por un aparcamiento en plena calle. Yo pasaba en el coche, paré en un semáforo y escuché que el hombre decía: "yo no le he insultado", y entonces replicaba la mujer: "sí lo ha hecho, me ha dicho que tendría que ir al psicólogo".
Deduzco que lo que interpretó la mujer, fue que el hombre quería decir que ella estaba mal de la cabeza o loca. Trabajé en la psicologia clínica durante 4 años, y he de confesar que de todas las personas que traté como psicólogo, no llegaría ni a un 1% las personas que comúnmente se diría que estaban mal de la cabeza.
Me sigue resultando extraño y sorprendente, que la imagen del psicólogo se asocie a un profesional que sólo recibe a personas "locas". Cuando la gran mayoría son personas normales, que tienen problemas, y que quieren ayuda. Es decir, como tú y como yo en algún momento de nuestra vida.
Saludos,
Raúl.
Discutían una mujer y un hombre por un aparcamiento en plena calle. Yo pasaba en el coche, paré en un semáforo y escuché que el hombre decía: "yo no le he insultado", y entonces replicaba la mujer: "sí lo ha hecho, me ha dicho que tendría que ir al psicólogo".
Deduzco que lo que interpretó la mujer, fue que el hombre quería decir que ella estaba mal de la cabeza o loca. Trabajé en la psicologia clínica durante 4 años, y he de confesar que de todas las personas que traté como psicólogo, no llegaría ni a un 1% las personas que comúnmente se diría que estaban mal de la cabeza.
Me sigue resultando extraño y sorprendente, que la imagen del psicólogo se asocie a un profesional que sólo recibe a personas "locas". Cuando la gran mayoría son personas normales, que tienen problemas, y que quieren ayuda. Es decir, como tú y como yo en algún momento de nuestra vida.
Saludos,
Raúl.
miércoles, 4 de julio de 2012
El tiempo invertido en aprender se convierte en oro.
Recuerdo cuando entró el primer PC en mi casa. Y recuerdo lo primero que hice. Fue una auténtica inversión. Un aprendizaje que posteriormente me ha ayudado, y que ahora mismo me ayuda: Aprendí mecanografía. Fue el primer uso que le di al PC.
Lo que hice fue conseguir un pequeño programa de mecanografía, que después de un aprendizaje básico, ibas cogiendo velocidad gracias a los juegos que incluía. Esos juegos eran los típicos de palabras que van cayendo por la pantalla, y que tienes que escribir correctamente antes de que lleguen hasta abajo. Lo dicho, juegos sencillos, pero muy retadores y útiles.
Todo el tiempo que invertí en ese aprendizaje se ha convertido en oro puro con el tiempo. Y es aprender nunca ocupa lugar.
Saludos,
Raúl.
P.D: fue una pena que no practicara lo suficiente los números. Ahora siempre los tengo que mirar para escribirlos. Lo dicho, una pena...
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| Teclado de Apple |
Todo el tiempo que invertí en ese aprendizaje se ha convertido en oro puro con el tiempo. Y es aprender nunca ocupa lugar.
Saludos,
Raúl.
P.D: fue una pena que no practicara lo suficiente los números. Ahora siempre los tengo que mirar para escribirlos. Lo dicho, una pena...
miércoles, 27 de junio de 2012
La aptitud sin esfuerzo no es nada.
Cuando cursaba 3º de EGB aprendí a tocar la flauta dulce en el colegio. Creo que es una experiencia que todos (los de mi generación) hemos tenido.
He de reconocer que la música siempre me ha gustado, y estoy convencido de que una de las razones fue tener buen oído musical cuando era pequeño. En clase, no necesitaba leer el pentagrama. Simplemente con escuchar la melodía, en un par de intentos ya la tocaba en la flauta sin problemas. Así de sencillo me resultaba.
Ese curso no me esforcé en aprender a leer música, a reconocer las notas en el pentagrama, a coger soltura con el tempo, los símbolos... no era necesario. Las consecuencias llegaron más tarde: me estanqué en mi aprendizaje musical.
Y es que aunque poseas unas aptitudes magníficas para algo, si no te esfuerzas y no trabajas, al final tu rendimiento será peor que otra persona con menos aptitudes pero con mayor capacidad de esfuerzo, de trabajo y de sacrificio.
Saludos,
Raúl.
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| Flauta Dulce |
He de reconocer que la música siempre me ha gustado, y estoy convencido de que una de las razones fue tener buen oído musical cuando era pequeño. En clase, no necesitaba leer el pentagrama. Simplemente con escuchar la melodía, en un par de intentos ya la tocaba en la flauta sin problemas. Así de sencillo me resultaba.
Ese curso no me esforcé en aprender a leer música, a reconocer las notas en el pentagrama, a coger soltura con el tempo, los símbolos... no era necesario. Las consecuencias llegaron más tarde: me estanqué en mi aprendizaje musical.
Y es que aunque poseas unas aptitudes magníficas para algo, si no te esfuerzas y no trabajas, al final tu rendimiento será peor que otra persona con menos aptitudes pero con mayor capacidad de esfuerzo, de trabajo y de sacrificio.
Saludos,
Raúl.
sábado, 16 de junio de 2012
Condicionamiento clásico y los Dire Straits.
Estaba estudiando 4º de carrera de Psicología cuando dejé de fumar. Por coincidencias del destino, mientras estudiaba los experimentos de Pavlov sobre condicionamiento clásico, yo mismo lo sufría en mis propias carnes de la siguiente manera:
La casa de mis padres estaba en un décimo segundo piso a las afueras de la ciudad, lo que permitía tener una vista envidiable de toda la ciudad. Uno de mis pequeños placeres era, en verano, fumar asomado a la ventana de mi habitación, con la luz apagada, escuchando a los Dire Straits.
Cuando dejé de fumar, tuve que dejar de escuchar música de noche en la habitación. Me entraban unas ganas tremendas de coger un cigarro. Había condicionado una situación, en principio neutra, (escuchar música de noche en la habitación), a las sensaciones físicas que producía la nicotina. Igual que los perros de Pavlov.
Saludos,
Raúl.
P.D1: Tratando de tranquilizar a las personas que me han enviado numerosos mensajes de preocupación, he de confesar que actualmente la situación está totalmente descondicionada, y escucho a los Dire Straits con total normalidad.
P.D2: Ahora uno de mis pequeños placeres es conducir de noche por la autovía escuchando "Romeo and Juliet" de los Dire Straits de su concierto "Alchemy". Eso sí que no tiene precio...
La casa de mis padres estaba en un décimo segundo piso a las afueras de la ciudad, lo que permitía tener una vista envidiable de toda la ciudad. Uno de mis pequeños placeres era, en verano, fumar asomado a la ventana de mi habitación, con la luz apagada, escuchando a los Dire Straits.
Cuando dejé de fumar, tuve que dejar de escuchar música de noche en la habitación. Me entraban unas ganas tremendas de coger un cigarro. Había condicionado una situación, en principio neutra, (escuchar música de noche en la habitación), a las sensaciones físicas que producía la nicotina. Igual que los perros de Pavlov.
Saludos,
Raúl.
P.D1: Tratando de tranquilizar a las personas que me han enviado numerosos mensajes de preocupación, he de confesar que actualmente la situación está totalmente descondicionada, y escucho a los Dire Straits con total normalidad.
P.D2: Ahora uno de mis pequeños placeres es conducir de noche por la autovía escuchando "Romeo and Juliet" de los Dire Straits de su concierto "Alchemy". Eso sí que no tiene precio...
martes, 5 de junio de 2012
Lo complicado de valorar las consecuencias: el dedo meñique de mi mano izquierda.
Esto ocurrió cuando era muy pequeño, quizá cuando tenía 3 ó 4 años. Volvíamos de un viaje familiar, y al bajar del coche, mi hermano mayor descubrió unas piedras colocadas en hilera. Eran de un tamaño bastante grande, así que anduvo sobre la hilera de piedras haciendo equilibrios y saltó unos cristales rotos que había al finalizar la fila de piedras. Yo, ni corto ni perezoso, traté de imitar a mi hermano. Así que caminé por encima de las piedras, pero al finalizar éstas, no salté los cristales, sino que salté en los cristales. Puse las manos, y me corté en la mano izquierda.
Este suceso fue el que provocó que desde entonces no pueda doblar el dedo meñique de la mano izquierda, y que tenga una cicatriz considerable en la mano. El corte seccionó los tendones de tres de los dedos de mi mano izquierda (corazón, anular y meñique), y fue imposible coser el del dedo meñique, ya que se retrajo rápidamente.
- "Bueno, es el dedo meñique... es la mano izquierda..." me decía la gente tratando de restarle importancia a lo sucedido.
Y la verdad es que no poder doblar el dedo meñique de la mano izquierda, no ha sido una barrera en mi vida. Pero de lo que nadie se dio cuenta en ese momento, fue de una consecuencia que si no me gustase la música ni siquiera yo me hubiera dado cuenta jamás. Y es la complicación de tocar un instrumento musical (guitarra, teclado, flauta...) sin poder doblar el dedo meñique de la mano izquierda.
Y es que en ocasiones es muy complicado prever las consecuencias de ciertos hechos o comportamientos, aunque sean tan pequeños como el dedo meñique de la mano izquierda.
Saludos,
Raúl.
Este suceso fue el que provocó que desde entonces no pueda doblar el dedo meñique de la mano izquierda, y que tenga una cicatriz considerable en la mano. El corte seccionó los tendones de tres de los dedos de mi mano izquierda (corazón, anular y meñique), y fue imposible coser el del dedo meñique, ya que se retrajo rápidamente.
- "Bueno, es el dedo meñique... es la mano izquierda..." me decía la gente tratando de restarle importancia a lo sucedido.
Y la verdad es que no poder doblar el dedo meñique de la mano izquierda, no ha sido una barrera en mi vida. Pero de lo que nadie se dio cuenta en ese momento, fue de una consecuencia que si no me gustase la música ni siquiera yo me hubiera dado cuenta jamás. Y es la complicación de tocar un instrumento musical (guitarra, teclado, flauta...) sin poder doblar el dedo meñique de la mano izquierda.
Y es que en ocasiones es muy complicado prever las consecuencias de ciertos hechos o comportamientos, aunque sean tan pequeños como el dedo meñique de la mano izquierda.
Saludos,
Raúl.
martes, 22 de mayo de 2012
La literalidad de la comunicación.
He de reconocer que en mi juventud tuve una etapa de estudiante rebelde. Comenzó en 2º de EGB y me duró hasta 3º de BUP. Más o menos de los 7 a los 17 años.
En 4º de EGB, tuve algunos rifirrafes con mi profesora (que era una santa), y que llegaron a su culmen un día que ya desesperada, me espetó:
- ¡Raúl, coge la puerta y vete fuera de clase! ¡Al pasillo!
Me levanté de la silla y me dirigí directo a la puerta. Un grito de la profesora evitó que sacara la puerta de sus goznes, que ya tenía bien agarrada.
Constantemente utilizamos frases hechas sin darnos cuenta. Y una reacción literal de los demás a nuestra comunicación nos dejaría estupefactos. Como muestra un botón:
Dos personas se cruzan por la calle, le dice una a otra:
- Perdona, ¿tienes hora?
El otro responde:
- Sí.
Y continúa andando.
Saludos,
Raúl.
En 4º de EGB, tuve algunos rifirrafes con mi profesora (que era una santa), y que llegaron a su culmen un día que ya desesperada, me espetó:
- ¡Raúl, coge la puerta y vete fuera de clase! ¡Al pasillo!
Me levanté de la silla y me dirigí directo a la puerta. Un grito de la profesora evitó que sacara la puerta de sus goznes, que ya tenía bien agarrada.
Constantemente utilizamos frases hechas sin darnos cuenta. Y una reacción literal de los demás a nuestra comunicación nos dejaría estupefactos. Como muestra un botón:
Dos personas se cruzan por la calle, le dice una a otra:
- Perdona, ¿tienes hora?
El otro responde:
- Sí.
Y continúa andando.
Saludos,
Raúl.
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